Una ley de maternidad que perjudica a la mujer

Laura ha tenido un embarazo de los que se alargan. Comenzó pronto sintiendo molestias y la empresa en la que trabaja le cambió su horario para que estuviera lo más cómoda posible.

Un mes más tarde pidió la baja porque no se sentía con fuerzas. La empresa contrató entonces a alguien para sustituirla, un chico. El chico ha trabajado bien y ahora que Laura ya ha tenido a su bebé la empresa ha decidido mantener a ambos. Es un esfuerzo pero las cosas aún lo permiten.

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