Rivero (CC) reabre el debate al no descartar la fusión de las dos cajas canarias

El presidente nacionalista canario, Paulino Rivero, ve un punto de luz “al final del camino” para que las dos cajas canarias –CajaCanarias y La Caja Insular de Ahorros de Canarias– se fusionen y así lo dijo hoy en la charla-coloquio organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección en Las Palmas de Gran Canaria.

“Las integraciones con otras entidades de la península no deben ser ningún obstáculo para una futura fusión entre ambas cajas. Lo que no puede ser es que sea por imposición. El camino sensato es tener unas entidades financieras competentes, competitivas, solventes y que respondan a los retos que se afrontan actualmente” ya que el sector “necesita músculo para ser competitivo”.

Lo que seguramente piensa y no dice Rivero es que el momento tiene que ser más adelante, y con como mínimo unas elecciones recién ganadas, ya que una fusión de las dos cajas canarias incluye recorte de empleo y de oficinas para evitar redundancias, con su correspondiente coste político y electoral para el Gobierno autonómico que autorice el proceso. Éstas medidas no serían nunca dramáticas (la presencia de cada caja es mayoritaria en su provincia pero no masiva en la vecina) pero sí significativas y pública y mediáticamente relevantes. Además de la disputa de siempre: ¿Quién sería el presidente, dónde estaría la sede y quién la controlaría? De momento, mejor que las dos cajas y sus consejos de administración hayan ido por la vía de en medio con la conformación de Sistemas Institucionales de Protección (SIP) o lo que es lo mismo, ‘fusiones virtuales’ o ‘fusiones frías’ con otras entidades de fuera.

¿Cómo reducir los accidentes (económicos) sin bajar la velocidad?

Y no se trata de accidentes de tráfico, sino de los de la economía mundial. Ésta es la pregunta que se hacen ahora mismo la mayoría de expertos, incluido el español José Manuel González Páramo –miembro de la Comisión Ejecutiva del Banco de España hasta 2004 y ahora miembro del comité ejecutivo y del consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE)– quien tiene claro que el desafío actual es descubrir “cómo fortalecer la estabilidad financiera sin reducir el crecimiento a largo plazo”, según valoró hoy en una conferencia organizada por el Instituto para los Asuntos Europeos e Internacionales en Dublín.

Su solución: adoptar acuerdos de estabilidad financiera al mismo ritmo que avanzar en la integración de los mercados y tomar medidas “especialmente ambiciosas” en la UE y la eurozona. Para el experto español la integración financiera mejora el acceso a los mercados y las oportunidades de diversificación pero también puede aumentar el “alcance del contagio financiero entre países”. De ahí no dejar de lado las normas de estabilidad [+].

Pero el problema es: que de momento la UE no ha dado mayores competencias al BCE de las que ya tenía antes de la crisis. Y es que en materia de estabilidad financiera, el organismo transnacional sólo tiene como misión “contribuir al correcto funcionamiento de las políticas adoptadas por las autoridades competentes”, cuando lo que cada vez está más claro es que debería ser él el organismo competente para fijar medidas europeas de supervisión de las entidades de crédito y de la estabilidad del sistema financiero. De forma que los objetivos y el contenido de las políticas del Banco Central Europeo se correspondan realmente con sus siglas.