La ley española de maternidad “consolida el rol tradicional” de la mujer

Así lo considera el despacho Sagardoy Abogados y que resulta muy interesante a colación de mi último comentario sobre lo, en el fondo, discriminatorio de esta ley de maternidad española que da derechos no a la persona sino a la mujer en sí misma, evitando la libre elección de cada familia sobre quién puede liderar la educación de los niños. Puedes leer la noticia, vía Europa Press Canarias, aquí.

Tolerancia cero… con el fracaso

La OCDE nos ha recomendado recientemente no tolerar el fracaso escolar [ver la noticia], lo que se traduce en no dejar que los alumnos pasen de curso con asignaturas pendientes.

Pero tal vez haya que ir más allá. Las Matemáticas, la Literatura, Religión, Latín, Música, años de Historia que se nos olvida… ¿Cuántas horas, días, meses y años hemos pasado estudiando estas asignaturas que en su mayoría no nos han servido de nada?

Mientras, tenemos un pésimo nivel de inglés (con 3 horas semanales es normal), cuando habría que optar por ser bilingües; los ciudadanos no saben diferenciar una verdad de una verdad a medias o una mentira en los medios de comunicación, porque nadie les ha enseñado lectura crítica de información. Por tanto ni siquiera pueden valorar cuándo se hace información de calidad. La mayoría no saben qué es el Euribor, cuando casi todos acabamos con la hipoteca al hombro, ni tienen cualquier idea sobre Economía, cuando estamos rodeada de ella. No nos enseñan a reciclar, a tener una actitud menos destructiva con este planeta. No nos enseñan ciencia, la importante, la que nos afecta, sino a aprendernos la lista de los gases nobles y la tabla de elementos. Nada del desarrollo del cerebro o, como diría Punset, sobre nuestra capacidad de ser feliz. Las nuevas tecnologías se limitan a una asignatura cuando deberían ser algo trasversal a toda la enseñanza y hasta podría hacer desaparecer el papel de las aulas.

En resumen, hay que adaptar los planes de estudio con rapidez a los nuevos tiempos, y poder hacerlo con flexibilidad y sin necesidad de cambiar todo el sistema con el acuerdo de las 3/4 partes de este país, cada 4 u 8 años. Démonos flexibilidad y modernidad, y todo nos irá mejor.