Estupideces varias de la #huelga

Escuchar la radio es hoy una de las mejores opciones para estar informado de la huelga general. También seguir agencias de noticias como www.europapress.es (en la que trabajo), que lleva informando de manera ininterrumpida y con un servicio especial desde las 20.30 horas (h. peninsular) de ayer miércoles, coincidiendo con la concentración de piquetes en la Puerta del Sol (Madrid), y hasta que se acabe este jueves la jornada de huelga a las 23.59 horas.

Siendo la radio un gran medio, escucharla hace patente la cantidad de estupideces que se están diciendo en la calle y, a su vez, contando en los medios. La pose de unos y otros de demonizar al contrario es una postura fácil de defender sin pensar mucho y, normalmente, desde el insulto y el grito.

- Pequeña empresaria: “Es que dáis por hecho que el empresario explota al trabajador”
- Manifestante: “¡Sí, claro, como siempre el capital explotando y aprovechándose de los trabajadores!”

Tonterías como ésta se están escuchando en la radio. Y si se presentaran como ejemplo del radicalismo más trasnochado e irracional estaría bien, pero no, se hace con otro objetivo, mientras la realidad es que hay miles de empresarios en este país sudando tinta china para sacar adelante sus negocios, pagar las facturas, los sueldos de sus trabajadores (cuando los pueden tener) y, si sobra,  llevar comida a casa, pagar los alquileres de sus hogares y la letra de su coche. Es tan injusto como irresponsable. Irresponsable e inducido, inducido por algunos sindicalistas y por cierta sección de una corriente de pensamiento que se carga de lemas, de frases hechas y de tópicos, suficientes para convencer y movilizar a muchos, pero también para perder a otros tantos que nos damos cuenta de que algo falla.

Como siempre, y como periodista, pido una ciudadanía crítica, muy crítica con nuestro trabajo. Quiero un lector comprensivo con los errores inintencionados (los cometemos, y a veces muchos) pero observador, vigilante y analista. Que no critique las noticias de los medios por la lista mental que tienen de aquellos que considera de derecha o izquierda, sino que lo hagan por su contenido, por su seriedad, por la solidez de sus fuentes, por la veracidad y verosimilitud de sus narraciones, por su grado de contraste con todos los actores representativos de la sociedad. Y reconozco mi egoísmo, quiero esa sociedad crítica, esa lectura profunda, esa capacidad de análisis porque hará más valorado a aquellos buenos profesionales y buenos medios que a diario hacen bien su trabajo. Eso desembocará en mejor periodismo pero, y más importante, en la purga del malo, que nos hace daños a todos, al colectivo de profesionales que nos dedicamos a esto y a la sociedad pública. Así que créanme, algunos de nosotros tenemos el mismo objetivo común: hacer información de calidad.

Razones para dimitir

- Tomar una mala decisión y dimitir por responsabilidad

-Tomar una mala decisión y que tu jefe crea que es suficientemente grave como para no merecer más confianza

- Tomar una mala decisión, que los medios de comunicacion lo publiquen y prefieras no tener que estar respondiendo a sus preguntas

- Que todo tu partido te pida que lo hagas, en privado y en público, hasta el punto de amenazarte con la expulsión

- Preferir que te juzgue una jurisdicción ordinaria que el Tribunal Supremo

- Que el error lo hayas cometido frente a un juez, policía (sobre todo Nacional) o Guardia Civil, que cuentan con presunción de veracidad

- Que tus co-imputados se conformen ante el juez o que te vayas a conformar tu mismo

- Y, sobre todo, que en tu partido te pidan ‘por favor’ que abandones pese a que quieras aferrarte a tu condición de inocente pero la foto en prensa y el video en televisión contigo, en todos tus cargos, sentado en el banquillo del juzgado sean demasiado arriesgadas para unas elecciones generales

100 días de gracia

No están los humos ni para pedir los 100 días de gracia. Ni los partidos, por las elecciones generales, ni los ciudadanos, por la indignación generalizada, están por la labor. Y es que la situación de crisis en España es cada vez peor. Los empresarios y expertos economistas dicen de nuevo que nos estamos recuperando pero que la ‘sensación de crisis’ va a ser peor este año. También lo dijeron en 2010. Y sí, les creemos cuando dicen que lo vamos a notar cada año más que el anterior; pero en lo que nos cuesta algo más mostrar fe es en lo de la recuperación. 

Canarias, por ejemplo, entró antes en esta crisis porque lo hizo de la mano de los turistas extranjeros y su descenso primero en el gasto y luego de las visitas a las islas. Ahora que los países europeos han iniciado una senda más clara de recuperación que España lo lógico es que el archipiélago se beneficiara de ese empuje. Pero hay varios riesgos que algunos no nos cuentan. Tenemos una economías  alemána e inglésa –los principales clientes de Canarias– que se recuperan pero que lo hacen por la vía de las exportaciones. La demanda interna, principalmente de Alemania, es aún débil y, por lo tanto, no parece prudente pensar que Canarias se pueda beneficiar de más gasto, más estancia o una ampliación del número de turistas. Y es que, de momento, Canarias está arrastrando el beneficio inesperado de las turbulencias geopolíticas del norte de Africa, que dejaron a nuestros principales competidores –Egipto, Túnez y de refilón también Turquía– fuera de juego. Ahora que la situación se normaliza habrá que esperar a ver los resultados del verano pero también un poco mas allá: los meses de final de año serán claves en la solidificación de la recuperación. 

Después del turismo, la ‘gran esperanza blanca’ de Canarias es la recuperación de la construcción por la vía de la rehabilitación, pero la situación tras 3 años de crisis es que quedan menos empresarios sólidos y, por tanto, con capacidad para invertir. Si la crisis se alarga, los más débiles se verán obligados a mal vender algunos de sus activos a los jugadores más fuertes, que a su vez invertirán para volver a rentabilizar una planta alojativa en muchos casos obsoleta. Si no, si la bonanza vuelve poco a poco, aquí no cambiarán mucho las cosas. Y eso puede parecer algo bueno… pero créanme, no lo es tanto.

‘Los Indecisos’

‘Los Indecisos’ podría ser nombre de película. Hay ejemplos parecidos: Los Increíbles, Los Intocables y hasta Los 4 Fantásticos. Pero no, ‘Los Indecisos’ no son otra cosa que aquellos que llegan a las elecciones -como las que nos esperan este domingo- sin una idea definitiva de qué papeleta escoger.

La mayoría de estadísticas o de políticos se apresuran en decirnos que cada vez ’Los Indecisos’ son menos, el 10% del electorado me dijo uno de ellos hace unos días. Si tenemos en cuenta que la participación ronda el 50%, ese 10% del total acudiendo a votar sería vital para un vuelco.

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Cuando las empresas se equivocan

//La falta de competitivad de la empresa española no es responsabilidad de los trabajadores sino de la falta de visión de las propias compañías

Cuando las empresas se equivocan pueden pasar muchas cosas. Por ejemplo, cuando una empresa se equivoca baja sueldos. Cuando una empresa se equivoca reduce plantilla y pierde cuota de mercado. Cuando una empresa se equivoca corre el riesgo de desaparecer haciendo daño a sus empleados, a sus empresarios o accionistas y, en general, a la economía del país donde opera.

¿Y por qué se equivoca una empresa? Pues una empresa se puede equivocar con muchas decisiones ‘estratégicas’, pero algunas de las más arriesgadas están en la aplicación de tecnología. Entrar demasiado pronto en una tecnología emergente conlleva riesgos en un mercado competitivo; pero el riesgo, la posibilidad de canibalización de la inversión y de la compañía son incluso mayores cuando ésta decide incorporar una tecnología demasiado tarde y cuando otras vienen a suplantarla o son más competitivas.

Y es que no se puede luchar contra la tecnología. El empleo que por una cuestión tecnológica sobra, debe ser amortizado (sí, despedidos) y es imposible luchar contra el desarrollo tecnologico, porque éste tiene como objetivo facilitar y mejorar la eficiencia de los trabajadores y de la empresa. Si por el uso de una nueva herramienta o sistema hay una rama de un sector donde sobra personal, uno puede lamentarse por estas familias, pero la realidad es que, casi con total seguridad, deben cambiar de profesión.

VIVIR DE FRENTE A LA TECNOLOGÍA

No hay que vivir de espaldas a la tecnología, pero no basta con eso. Hay que vivir de frente a ella y estar constantemente en la vanguardia de ella en todo lo relacionado con tu sector. El caso de los medios de comunicación es evidente y ya lo dije en la conferencia de #AerCanarias, el pasado mes de septiembre: Hemos dimitido de nuestra responsabilidad de explotar e innovar con las tecnologías de la información y han sido los usuarios los que nos han enseñado el camino en la aplicación del concepto de movilidad a la distribución de la información. Somos los medios los que tenemos que abrir camino y, a estas alturas, cuanto menos aprovechar las grandes ventajas de transmitir información con rapidez que nos brinda la tecnología, tales como teléfonos móviles con conexión permanente a Internet con todo lo que ello conlleva (y sin entrar profundamente en las posibilidades, casi infinitas).

COMPETITIVIDAD: RESPONSABILIDAD DIRECTA DE LA EMPRESA

Pero el caso de los medios es sólo un ejemplo. Cada empresa tiene que estar a la vanguardia en el uso tecnológico de su sector. Cada empresa debería tener un departamento (ajustado a su dimensión y puede ser incluso una única persona) dedicado al I+D+i o al menos a las segunda y tercera letras (el desarrollo de nuevas líneas de negocio en aplicación de nuevas tecnologías y la innovación en su sentido más amplio).

Ese y no otro es el punto clave de la falta de competitividad de la empresa española y no se trata como asegura el presidente del Consejo Superior de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez-Navarro, de “trabajar más y mejor”. De esa ecuación sobra el más en un mundo empresarial como el español donde mayoritariamente se valora el rendimiento de un trabaador en ratio directo con el número de horas que su culo se pasa pegado a la silla de la oficina. Cuando cambiemos la mentalidad empresarial y las empresas estimulen y encaucen la creatividad de su gente en vez de desmotivarlos, entonces seremos la economía más competitiva del mundo.

¿Será un éxito la huelga general?, ¿causará daño en la economía?

El éxito de la huelga general no va a tener nada que ver con el efecto real que tenga.
El éxito de la huelga general se medirá únicamente en si consigue doblegar la voluntad del Congreso de los Diputados. De un Congreso de los Diputados que decidió una política de recortes y una reforma laboral con la aprobación y silencio de la práctica totalidad de las formaciones políticas.
¿Y lo conseguirá? ¿Conseguiría un éxito de parón real y de asistencia a las manifestaciones retractar esa decisión?
Los sindicatos se han esforzado en recordar que las huelgas generales siempre han tenido ese efecto, pero esta vez las cosas apuntan distintas.
La UE ejerce una fuerte presión sobre todos los países europeos para reducir el déficit y por mucho que las políticas de EEUU sean contrarias, Obama no ha conseguido vender bien en el Viejo Continente las bondades de seguir aplicando medidas de fuerte gasto público. Por ello, independientemente de que la huelga general cumpla en ‘taquilla’, va a tener difícil que nadie la considere un éxito.

En cualquier caso, la huelga tampoco va a tener el efecto negativo que otros se esfuerzan en defender. Es imposible, por muy economistas que lo calculen (ya lo he escuchado varias veces hoy), que una jornada de paro cause en la economía española un daño de 3.000 millones de euros y suponga una caída del 0,3% del PIB español. Por esa misma regla de tres, todos nos prestaríamos voluntarios para trabajar todos los días festivos de 2010 y aumentar así en 2,4 puntos el PIB (a razón de 0,3 puntos por 8 festivos nacionales) y saltar de repente por encima del obstáculo estadístico que asegura que España necesita crecer por encima del 2% para generar puestos de trabajo. Daño generará, pero lo que no se sostiene con lógica viene siendo, normalmente, una teoría equivocada.